Ya nadie es Charlie Hebdo

jesuisEl día después de Reyes se nos heló la sangre a todos. Los hermanos Saïd y Chérif Kouachi, armados y enmascarados, irrumpieron en la redacción de la revista satírica Charlie Hebdo, en París, y dispararon hasta en cincuenta ocasiones. Once personas muertas (a las que habría que añadir un policía al que remataron en su huída) y otras tantas heridas fue el resultado del salvaje atentado.

Pocos minutos después de conocerse la noticia, las redes sociales se llenaban de mensajes de condolencia y solidaridad. Los muros de facebook aparecieron llenos de la leyenda “Je suis Charlie Hebdo”. Los dibujante se afanaron en compartir sus homenajes personales. Los principales líderes mundiales no tardaron en unirse al clamor popular e, incluso, algunos de ellos se manifestaron conjuntamente por las calles de París en defensa de una libertad de expresión, muchas veces solapada en sus países de origen. Cuando salió el primer número post-atentado, la gente se lanzó a los quioscos como poseídos de una extraña enfermedad. Los que encontraron un ejemplar se fotografiaron con él para la eternidad. ¿Y después? Continúa leyendo