10 cosas para no olvidar del Congreso de Huesca

Congreso Huesca
El periodismo debería ser como la meteorología. Imprevisible y fuera del alcance del control humano. Una semana antes del Congreso de Periodismo Digital de Huesca, los informativos televisivos mostraban imágenes de la ciudad aragonesa teñida de nieve y con vientos desapacibles. Siete días después, un calor veraniego daba la bienvenida. Durante dos jornadas, una de las profesiones más vapuleadas por la crisis sacó músculo, cerebro y dignidad. Ahora lo que hay que conseguir es que no lo guarde en la despensa hasta la próxima cita. Pasaron muchas cosas (y lo podéis comprobar revisando los vídeos de todas las comparecencias), aquí tenéis las diez más importantes para lugrant.

1.- El cartel de Paco Roca

El dibujante valenciano hacía pleno con su creación. Un dedo al más puro estilo digital se mete en el ojo de un político (con cierto parecido a Putin), delante de un micrófono con el logo de Canal 9 al revés. El mensaje no podía ser más directo. Y así lo entendieron algunos de los ponentes que recogieron esa necesidad del periodismo de molestar, incordiar, dudar y no quedarse en la superficie.

2.- Arsenio Escolar

Tardó en arrancar el Congreso. La cuota reservada a los políticos de turno a punto estuvo de enfriar los ánimos de los allí presentes. Pero al final de tanto patetismo surgió la media carcajada. Durante algunos momentos parecían concursantes de algún programa que buscaba monologuistas. La alcaldesa Ana Alós y esa mención (pura escuela rajoyesca) a su hija pequeña que le había confesado que quería ser periodista, y Miguel Ángel García Muro (director general de Investigación y Tecnología del Gobierno de Aragón) interpretando, con aspavientos exagerados de actor primerizo, un discurso que seguramente era la primera vez que leía y escuchaba. Afortunadamente, llegó el turno de Arsenio Escolar y empezó lo bueno.

Le bastaron diez puntos para colocar al periodismo en su sitio, exigir una cura de autocrítica a los profesionales, reclamar dignidad ante el poder, criticar a los medios pesebreros y abogar por la transparencia empresarial informativa. Y el director de 20 minutos lo hizo con humildad, sin querer ser estandarte de nada, sin erigirse en modelo, huyendo del periodista vedette que empieza a proliferar en este país. Ahora que todo el mundo tiene en la boca eso de ser influyentes (dudo que esa sea la función del periodismo) reconforta escuchar cosas como: “En 20minutos preferimos meter el ojo al poder informando a nuestros lectores con información certera, ecuánime, independiente, y que sean los lectores los que se creen su propia opinión, y que sea la fuerza de la opinión pública la que ponga y quite dirigentes y cambie el ritmo de la historia”.

3.- ¡Viva México!

Si esto fuera twitter y tuviera que resumir el Congreso en dos frases, utilizaría, por un lado la de una pintada en los aledaños del Palacio de Congresos ( “La verdad está ahí fuera, pero se esconde”) y otra pronunciada por la periodista mexicana Marcela Turati (“Donde se instala el silencio, se instala la muerte”). La reportera compartió mesa con otros dos profesionales de su país: Daniel Moreno (Animal Político) y Salvador Frausto (El Universal) y suyos fueron los momentos más interesantes (y al mismo tiempo, escalofriantes) de las jornadas. La historia que relató Moreno sobre Moisés Sánchez, un taxista de Veracruz, que se convirtió en improvisado informador de las deficiencias de su localidad, invirtiendo su sueldo en la elaboración del semanario La Unión y acabó secuestrado y asesinado, recordó el enorme trabajo que queda pendiente por la libertad de expresión y que va más allá de unos líderes políticos paseando tras un pancarta con el lema “Je suis … (pongan lo que quieran)” y puso en primer plano las condiciones en que algunos profesionales tienen que hacer su trabajo. Los tres coincidieron que, aunque desde el exterior, se piense que el gran enemigo de la prensa es el narcotráfico, la realidad apunta hacia el poder y los gobernantes. Su compromiso con el Periodismo (sí, en mayúsculas), aún a riesgo de perder la vida, debería ser un ejemplo, incluso para el plumilla que cubre las ruedas de prensa del ayuntamiento de su pueblo. Toda piedra hace pared.

4.- La veteranía es un grado

Posiblemente, el tema de la conversación estaba metido con calzador (no hay que olvidar que se trataba de un Congreso sobre Periodismo Digital), pero había que cumplir con uno de los colaboradores (OXFAM Intermon en este caso) y si ello justifica escuchar a Enric González y Soledad Gallego-Díaz bienvenido sea. Se habló de desigualdad y de cómo los medios han incorporado, recientemente, el tema a su agenda diaria, poniéndolo casi de moda. Pero ambos podrían disertar sobre el cultivo de la remolacha en Estonia que resultaría igual de interesante.

5.- Españoles por el mundo

“España es el país del NO”, así de rotundo se mostró el periodista Jacobo García. Suya fue, también, la gran aportación lingüística al Congreso popularizando la palabra “freelanceo”. El actual corresponsal en Colombia de la Associated Press, trazó un perfil muy visual y clarificador de las diferencias entre ser periodista aquí o en Latinoamérica. Pablo Gutiérrez (The Guardian) lo hizo extensible a su experiencia europea. Los argumentos de ambos fueron más allá de una mejor remuneración económica por el trabajo realizado (que no es asunto menor) y se centraban en aspectos como la integración en la redacción, el reconocimiento del trabajo bien hecho, la atención a cualquier iniciativa personal o el respeto profesional. Imagino que muchos de los estudiantes presentes ya habrán consultado tarifas de compañías aéreas de bajo coste.

6.- El futuro ya está aquí

Era uno de los momentos más esperados del Congreso. El turno del periodismo emprendedor y los nuevos proyectos. Hasta un total de diez iniciativas nuevas se presentaron. Hubo de todos los colores y sabores, algunas más asentadas y otras en estado embrionario, incluso el papel (muchas ganas de ver Ahora en los quioscos) tuvo su cuota de protagonismo. La ilusión fue la nota predominante. El tiempo y el público tendrán la última palabra para saber cuales cuajan, porque de la responsabilidad y el compromiso de los profesionales no se duda.

7.- José Cervera

La noche debió de confundir a más de uno y la primera sesión del segundo día del Congreso, se podía escuchar la respiración de los presentes. Justo premio para los que madrugamos fue que José Cervera regalara una de las ponencias del encuentro. Gran mérito teniendo en cuenta que el plato fuerte parecía reservado para el duelo al sol entre Ignacio Escolar y Pedro J. Ramírez, un vis a vis que acabó como una de esas reuniones de Avon y que hubiera irritado al Señor Lobo de Pulp Fiction.

Cervera es uno de esos maravillosos casos en los que internet, periodismo y ciencia casan a la perfección y parece que están de cañas y tapas todo el día. Fue un pionero en esto de los medios online, ha sido profesor de periodismo digital y escribe un blog en la web de RTVE, entre otras muchas cosas. Su disertación en torno a las diferencias entre lector y usuario puso patas arriba todo lo ocurrido el día anterior, porque nadie (ni siquiera Gideon Lichfield, de Quartz) había hecho hincapié en algo tan esencial como es la manera en que se recibe esa información digital de la que todos hablaban. Acertó cuando dijo que se siguen elaborando los contenidos de la misma manera que la prensa de papel lo ha hecho siempre, porque se tiene en la cabeza la figura del lector (solitario), cuando la realidad indica que es más probable que el usuario de ese medio se acerque a él desde otros dispositivos (móvil, tableta,…) que potencian su carácter social y participativo. Defendió la comunicación horizontal, de conexiones, relaciones, diálogo con los autores, frente a la especialización vertical y profunda que acaba convirtiendo a los profesionales en especialistas de nada. Uno puede estar de acuerdo más o menos con su teoría, pero lo que es innegable es que hacía falta que alguien (como hizo Arsenio Escolar el primer día) zarandeara al Palacio de Congresos. Y Cervera lo hizo con sabiduría y elegancia, la mejor manera de expulsar el sueño y el cansancio.

8.- El vídeo mató a la estrella de la televisión

A Alexandra García (The New York Times) tendrían que haberla escuchado los responsables del 90% de programas e informativos de la televisión española. No es que descubrieran ningún formato innovador o que su forma de grabar y editar supusiera una revolución audiovisual. No, simplemente, porque demostró que teniendo sentido común y no olvidando las reglas mínimas de la comunicación, el resultado es excelso. ¿Les suena eso de no contar con imágenes lo que ya se está narrando con palabras para no redundar en el mensaje? Sencillo, ¿no? ¿O lo de considerar que el vídeo es otro soporte para ejercer el periodismo y no sólo un complemento al modelo tradicional? Pues hay personas a las que aún es necesario recordárselo.

9.- El hombre tranquilo

Si John Ford resucitara y quisiera rodar una película ambientada en el poder financiero y el periodismo, seguro que le daba el papel protagonista a Santiago Carcar. Escucharle con esa parsimonia hipnotizante contar los desmanes económicos surgidos y sufridos en este país, siendo además un damnificado de ello, es una de las mejores lecciones de periodismo que se pudieron disfrutar en Huesca. Abstenerse fanáticos de las tertulias televisivas.

10.- Huescasen

Si algún día los alemanes nos invadieran, en Huesca se iban a encontrar con gran parte de su trabajo de reeducación ya hecho. Impecable organización, ubicación, amabilidad y, sobre todo, tremendo orden germánico para cumplir los horarios. Así da gusto. El 2016 más.

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