Ya nadie es Charlie Hebdo

jesuisEl día después de Reyes se nos heló la sangre a todos. Los hermanos Saïd y Chérif Kouachi, armados y enmascarados, irrumpieron en la redacción de la revista satírica Charlie Hebdo, en París, y dispararon hasta en cincuenta ocasiones. Once personas muertas (a las que habría que añadir un policía al que remataron en su huída) y otras tantas heridas fue el resultado del salvaje atentado.

Pocos minutos después de conocerse la noticia, las redes sociales se llenaban de mensajes de condolencia y solidaridad. Los muros de facebook aparecieron llenos de la leyenda “Je suis Charlie Hebdo”. Los dibujante se afanaron en compartir sus homenajes personales. Los principales líderes mundiales no tardaron en unirse al clamor popular e, incluso, algunos de ellos se manifestaron conjuntamente por las calles de París en defensa de una libertad de expresión, muchas veces solapada en sus países de origen. Cuando salió el primer número post-atentado, la gente se lanzó a los quioscos como poseídos de una extraña enfermedad. Los que encontraron un ejemplar se fotografiaron con él para la eternidad. ¿Y después? Continúa leyendo

Ignacio Carrión

IgnacioCarrionTengo 76 años. Pero no me lo creo. Nací por accidente bélico en San Sebastián (Guipúzcoa). Mi familia es de Valencia. Mi padre era pobre y mi madre millonaria. Mi abuelo materno era banquero y terrateniente. Mi abuelo paterno era Guardia Civil y vigilante nocturno de la Caja de Ahorros. Soy el resultado de este desequilibrio social.

Luego de ser librero me hice periodista para conocer el mundo y escribir sobre lo que veía. Mi pasión por lo primero (viajar) fue mas fácil de satisfacer que lo segundo hasta la muerte de Franco. Pero desde el año 1961 he mantenido sin interrupción un diario personal –algunos lo llaman íntimo- para registrar absolutamente todo.

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Javier Valenzuela

Javier ValenzuelaMe llamo Javier Valenzuela. Hijo y ahijado de periodistas, me críe en la redacción de un diario local granadino situado en una calle que tenía el nombre de Oficios. Creo que el periodismo es un oficio. Lo he ejercido durante ocho lustros en Ajoblanco, Diario de Valencia, El País (30 años) e infoLibre, y en cuatro de los cinco continentes. He publicado ocho libros periodísticos y una novela. La misión del periodismo es encender la luz para que las cucarachas corran a ocultarse, decía Kapuscinski. Continúa leyendo

El naufragio en la tragedia

periodicoSe venden pocos periódicos. La justificación más facilona es concluir que la gente que necesita información la busca ipso facto y recurre a los medios que se la proporcionan (internet, radio, televisión). Ese razonamiento debería hacer pensar a los propietarios de prensa en papel que, tal vez, ofreciendo otros contenidos subirían las ventas y, por extensión, la publicidad. Continúa leyendo

El colaboracionismo ha llegado

Bravas
Las palabras, como las patatas bravas, ya no son lo que eran. Foto: Eva M. Rosúa.

1.- Las palabras, como las patatas bravas, ya no son lo que eran. Su significado se va pervirtiendo y no veo pelmazos jovenzuelos, con carpeta, en nombre de alguna ONG, queriendo solucionar el problema. Ahí está Kurt Cobain. Se vuela la cabeza de un disparo y se lleva por delante la palabra “nirvana”. Cerca de la estación del Norte de Valencia hay un sitio de masajes que se llama Nirvana. Sería interesante saber si el nombre es por la RAE o por el ex de Courtney Love. Ahora está muy de moda “colaborar”. Se utiliza para solicitar a la gente un trabajo y no remunerarlo. No sé porque extraña razón se intenta, en ocasiones, que a la petición le acompañe un sentimiento de lucha social. De agrupémonos todos en la lucha final. Buscando un halo de culpabilidad en el contrario. Cuando no hay nada que atente más contra los derechos de los trabajadores que no querer pagarle por su labor. Provoca especial hilaridad cuando la idea nace de alguien con solvencia económica. Son los nuevos colaboracionistas. No lo olviden.

2.- Álvaro Corazón Rural entrevista a Montserrat Domínguez en Jot Down. Como siempre, él está de matrícula de honor. Busquen el número siete de la revista mencionada. Su charla con Johnny Cifuentes, de Burning, es antológica. Lo bueno que tiene Jot Down en papel es que mientras la lees, haces pesas. Decía que Álvaro entrevista a Montserrat. Montserrat Domínguez es la directora del Huffington Post. Ese diario digital en el que los gatitos (al menos, en este caso es el gato robapizza y no otro cualquiera) tienen la misma importancia que el caso Gurtel. Eso sí, a Montserrat Domínguez le indigna que “los informativos se han ido infantilizando y banalizando, te dan un caramelito fácil de digerir con mucho dulce y poco ácido”. En el Huffington Post les chiflan los titulares con números. Los utilizan como el que decían que regalaba droga a las puertas de los colegios. “Las 20 mejores fotos del mundo tomadas con teléfono móvil“. O “14 datos sobre el cura “hipster” que canta como los ángeles en La Voz 3“. El Huffington Post es un periódico colaboracionista. De los que aloja contenidos por los que no paga. Si eso ya es triste, más triste es leer las piruetas que hace Montserrat Domínguez para justificarlo. Por un momento, se parece al mismísimo Pepe Herrero, de Gran Hermano 7. El círculo se cierra.

3.- Anda animado el panorama revistero en este 2015. Rockdelux y Culturas (suplemento de La Vanguardia) han cambiado de diseño e, incluso, la segunda de día de publicación (de miércoles a sábado). Qué Leer ha renovado su equipo de dirección y redacción y ha hecho algo que parecía casi imposible, dar diez pasos atrás en la maquetación. Los contenidos son casi idénticos. Cambiando a Boris Izaguirre por María Dueñas en la portada. Y han aparecido unas cuantas nuevas cabeceras. Dime, algo así como una versión rancia (que ya es decir) de la Pronto; Tapas, la primera revista que el grupo Spainmedia crea desde cero y la mejor de todas las que editan; Ego, que este mes se regala con las revistas de Hearst Magazines (sí, los de Fotogramas o Elle) y que es tan aburrida y previsible como todas las destinadas al hombre global: actor extranjero en portada, relojes y coches, reportajes atemporales con cierto aire vintage y lujo malentendido; y Negratinta, con la crónica periodística en el punto de mira y muchas ganas de poder leerla.

4.- Un adicto a las revistas nunca tiene suficientes. Por eso cuando peor lo pasa es a mitad de mes. Sigue rondando quioscos con hambre de papel, pero sólo le quedan pendientes aquellas que juró, en más de una ocasión, no volver a comprar. Leo un artículo de Natalia Blanc, en la edición digital del periódico argentino La Nación, sobre revistas culturales. Explica que la semana pasada se presentó en Buenos Aires el primer número de la edición local de The New York Review of Books. A continuación habla de otras como La Mujer de mi vida o La Balandra. En los comentarios de los lectores aumentan las menciones a otras publicaciones. Las quiero todas. Estar enfermo es lo que tiene. Mi cabeza se activa. Pienso en si conozco a alguien que esté por aquel país sudamericano o vaya a viajar. Respuesta negativa. Pero darse por vencido sería muy fácil. Habrá que seguir pensando un plan. Por una revista lo que sea.

Emilio Sánchez Mediavilla (Libros del K.O.)

Nueva sección en lugrant. Se llama Teletipos y en ella descubriremos los favoritos periodísticos de nuestros invitados. Como padrino de honor, uno de los responsables de una de las editoriales que más feliz me hace.

Emilio Libros del ko

Me llamo Emilio Sánchez Mediavilla y nací en Santander, en 1979. Soy socio fundador de Libros del K.O. Siempre me he sentido un intruso en todos los oficios que he ejercido. Me falta sacrificio para ser periodista, cultura para ser historiador y paciencia para ser editor. Tengo una hamaca y un plan asombroso para dominar el mundo.

Un diario, en papel, del pasado: Cuando montamos la editorial pensamos que estaríamos todo el día encerrados en misteriosas hemerotecas, descubriendo insólitos diarios del pasado, pero la verdad es que aquí estoy, delante del ordenador, respondiendo a las preguntas de este cuestionario.

Empezaré fuerte y de ahí subiendo: La Ilustración española y americana, de mediados del siglo XIX hasta principios del XX. Tenía una cabecera delirante y sin complejos: una batiburrilo arquitectónico de giraldas, catedrales, ruinas grecolatinas y globos terráqueos. Toda un declaración de intenciones de la confusión promiscua que debe guiar a un periódico. Lo descubrí mientras me documentaba para un trabajo: encontré una crónica sobra la galerna del Sábado de gloria de 1878 que mató a 300 pescadores en Cantabria y País Vasco, acompañada de un grabado de una embarcación engullida por una ola.

Me gustan mucho los avisos del siglo XVI español reunidos en un viejo libro con prólogo de Tierno Galván. Es una mezcla asombrosa de noticias, leyendas y rumores. Hay noticias del frente de Flandes, combates de espadachines de madrugada, caballeros que se cuelan en conventos, escenas de brujería. Y lo mejor: no hay ni una maldita declaración.

Un diario, en papel, actual: Cualquiera que acompañe a un pincho de tortilla. A ser posible, atado con un palo de madera para ondear encima de la barra como si fuera una bandera.

Un diario digital: Todo lo que cabe en un timeline de twitter.

Una revista, en papel, del pasado: Después del postureo de la primera respuesta, seamos sinceros: El País Semanal de finales de los 80 y principios de los 90. Fue mi primera revista. Mi abuelo los coleccionaba y los amontonaba junto a enciclopedias herrumbrosas y tomos ilustrados de cualquier materia: desde el románico palentino a la segunda guerra mundial pasando por la sexualidad humana. En mi recuerdo, asocio el periodismo a hermosos (y pedagógicos) cuerpos de mujeres desnudas.

Una revista, en papel, actual: Una que tenga las entrevistas que realiza Corazón Rural en Jot Down, las tertulias delirantes de El Estado Mental, el tono fanzine(roso) de Vacaciones en Polonia, el tamaño de un Cometa, las portadas de La Luna de Metrópoli, los cuestionarios a editores del KO de Verlanga y la fortaleza financiera de un New Yorker que permita a un periodista trabajar meses en un mismo tema y cobrar fabulosamente por ello.

Una revista digital: Me remito a la respuesta anterior.

Un periodista de siempre Me remito a la la respuesta de mi socio, y sin embargo amigo, Álvaro Llorca: “Quisiera encontrar a una persona desacomplejada como Hunter S. Thompson, con la minuciosidad de David Remnick, con la sensibilidad contracultural de Tom Wolfe, con la precisión de Janet Malcolm, con la visión histórica de Mariusz Szczygiel, con la delicadeza de Josep Pla…”

Un periodista actual: Barriendo para casa: Ander Izagirre, que posee el don de la narración hipnótica del cuentacuentos. Narra con precisión, transparencia y ritmo contagioso. Si Ander escribiera el BOE, la gente lo recitaría en voz en alta antes de dormir. Otra firma es Alberto Arce, para mí el mejor reportero español de la actualidad y, por desgracia, más conocido fuera que en casa. Escribe con el compromiso de George Orwell y la valentía del reportero de guerra.

¿Qué cuatro firmas te gustaría reunir en una publicación? A todos los autores de Libros del K.O., más David Remnick, que es de Debate. Aviso para Miguelón: ojo, que cualquier día rompemos el mercado y lo fichamos.

Un libro sobre periodismo: “La Banda que escribía torcido”, de Marc Weingarten. Es una historia del Nuevo Periodismo estadounidese que provoca euforia y ganas de escribir el reportaje del siglo. Es divertido, minucioso y bajo su estructura absorbente de serie de HBO, está llena de ejemplos útiles para el principiante y para el reportero desencantado.

Una película sobre periodismo: “Primera plana”, de Billy Wilder, aunque ese periodismo se parece tanto al actual como un jardín inglés a la selva.

Antes, leer la prensa, era… La excusa perfecta para no ir a clase en la facultad de Periodismo.

Ahora, leer la prensa es…Una tormenta perfecta. Se ha perdido en orden y tranquilidad, pero se ha ganado en confusión, lo cual no es necesariamente malo. Por encima del caos y de cierto nerviosismo hiperactivo que hay que aprender a domesticar, tengo la impresión de tener acceso a mejor y más variada información que antes.

Un artículo que te hubiera gustado escribir o leer: ¿Por qué diablos se puso de moda el reloj Casio dorado? La verdadera historia del frustrado asesinato de Franco en la regata de traineras de Concha en 1948.

El placer de leer, el periódico, los domingos

Fotos: Eva M. Rosúa.
Fotos: Eva M. Rosúa.

Agonizan los diarios en papel en este país y los propietarios parece que han comprado una entrada anticipada para no perderse su suspiro final. Tanta actitud inane es incomprensible. En los periódicos no mandan los periodistas. Es un negocio y debe ser rentable, dicen los que lo justifican. A la vista está lo bien que están haciendo su trabajo.

Ahora que los tomates no saben a tomates y el fútbol no es ni sombra de lo que fue, ¿por qué los periódicos iban a ser como antaño? Para algunas personas sigue siendo un rito lo de comprar la prensa los domingos. Mal asunto acabar la semana decepcionados. Alguien debería trazar una gráfica sobre cómo ha ido subiendo, ese día, el precio de los diarios y cómo se ha estancado o reducido el valor de lo que ofrecen.

Afortunadamente hay excepciones, sólo hace falta buscarlas en el quiosco. El diario Ara es el mejor ejemplo. Han sabido complementar sus dos ediciones (digital y papel), driblando los vicios que acaban convirtiendo a una de ellas casi en la hemeroteca de la otra. La inmediatez, la novedad pura y dura, la última hora, tienen cabida en la web. El soporte físico, sin eludir su compromiso de informar, ahonda en otros aspectos, aprovecha la concentración que requiere la lectura más atenta, para buscar prismas distintos de las noticias.

Ara, desde su diseño, apuesta por la modernidad bien entendida, incorporando el riesgo a su día a día, sin miedo alguno en esa búsqueda de otro periodismo. Hace dos semanas, el diario incluía sólo fotografías del paisaje catalán (no era ningún guiño gratuito, sino su tema principal de portada), para ilustrar cada página, fuera cual fuera la información y la sección en cuestión. Habrá quien haga la lectura en clave política (Ara es un diario catalán, en catalán y catalanista), y ese era en cierta manera el objetivo, pero la valentía de la decisión desde el punto de vista periodístico no tiene parangón en este país.

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Eso ocurrió un domingo. Y es que ese día de la semana, la distancia entre Ara y el resto de cabeceras es todavía mayor. Su portada es uno de los ejercicios más nutritivos que puede hacer cualquier profesional. Sin perderle la cara a la actualidad, la acaba deconstruyendo, envolviendo al lector de otras realidades en torno a ese tema principal, haciéndole reflexionar y, sobre todo, ofreciéndole las herramientas necesarias para una mejor comprensión de lo sucedido.

Una edición en la que conviven habituales como la sugerente columna de Carles Capdevila, su director, o las firmadas por Alex Gutiérrez, Juanjo Sáez (¿o acaso son otra cosa sus viñetas?) o Mónica Planas (sí, por fin, una crítica de televisión que no busca la risa fácil en el lector), con piezas tan estimulantes como las entrevistas a cargo de Antoni Bassas.

Los suplementos acaban por marcar, definitivamente, las diferencias. Ara Diumenge es como una pequeña festividad en la que la redacción parece dar rienda suelta a sus deseos y todo tiene cabida sin ser esclavos de excusa alguna. Y, sin duda, la auténtica joya, las páginas que por sí solas justifican los dos euros y medios que cuesta todo el pack, el rar.

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Rar, raro en castellano, hace por desgracia honor a su nombre si lo comparamos con el resto de ofertas. Estructurado en torno a una figura protagonista, todos los contenidos giran alrededor de ella, sin buscar la vinculación facilona y articulando un croquis de su persona. Por ejemplo, el último hasta la fecha estaba dedicado a la actriz Mónica López. Aparecen artículos sobre Gran Canaria (su lugar de nacimiento), los Rotchild y los Vanderbilt (dos de las sagas más poderosas del planeta vinculadas a López porque ella trabajó en “Nissaga de poder”, en la tv3) y el proyecto que Ruido Photo lleva a cabo en un centro penitenciario para explicar su realidad en soporte audiovisual (la actriz actuó, en 1998, en “Guys and dolls, obra ambientada en una prisión). Además, de una entrevista con ella y un reportaje fotográfico que recorre la línea roja del metro de Barcelona (su primera obra profesional se titulaba “Línea roja”). Lo llaman periodismo y sí lo es.

10 cosas para no olvidar del Congreso de Huesca

Congreso Huesca
El periodismo debería ser como la meteorología. Imprevisible y fuera del alcance del control humano. Una semana antes del Congreso de Periodismo Digital de Huesca, los informativos televisivos mostraban imágenes de la ciudad aragonesa teñida de nieve y con vientos desapacibles. Siete días después, un calor veraniego daba la bienvenida. Durante dos jornadas, una de las profesiones más vapuleadas por la crisis sacó músculo, cerebro y dignidad. Ahora lo que hay que conseguir es que no lo guarde en la despensa hasta la próxima cita. Pasaron muchas cosas (y lo podéis comprobar revisando los vídeos de todas las comparecencias), aquí tenéis las diez más importantes para lugrant.

1.- El cartel de Paco Roca

El dibujante valenciano hacía pleno con su creación. Un dedo al más puro estilo digital se mete en el ojo de un político (con cierto parecido a Putin), delante de un micrófono con el logo de Canal 9 al revés. El mensaje no podía ser más directo. Y así lo entendieron algunos de los ponentes que recogieron esa necesidad del periodismo de molestar, incordiar, dudar y no quedarse en la superficie.

2.- Arsenio Escolar

Tardó en arrancar el Congreso. La cuota reservada a los políticos de turno a punto estuvo de enfriar los ánimos de los allí presentes. Pero al final de tanto patetismo surgió la media carcajada. Durante algunos momentos parecían concursantes de algún programa que buscaba monologuistas. La alcaldesa Ana Alós y esa mención (pura escuela rajoyesca) a su hija pequeña que le había confesado que quería ser periodista, y Miguel Ángel García Muro (director general de Investigación y Tecnología del Gobierno de Aragón) interpretando, con aspavientos exagerados de actor primerizo, un discurso que seguramente era la primera vez que leía y escuchaba. Afortunadamente, llegó el turno de Arsenio Escolar y empezó lo bueno.

Le bastaron diez puntos para colocar al periodismo en su sitio, exigir una cura de autocrítica a los profesionales, reclamar dignidad ante el poder, criticar a los medios pesebreros y abogar por la transparencia empresarial informativa. Y el director de 20 minutos lo hizo con humildad, sin querer ser estandarte de nada, sin erigirse en modelo, huyendo del periodista vedette que empieza a proliferar en este país. Ahora que todo el mundo tiene en la boca eso de ser influyentes (dudo que esa sea la función del periodismo) reconforta escuchar cosas como: “En 20minutos preferimos meter el ojo al poder informando a nuestros lectores con información certera, ecuánime, independiente, y que sean los lectores los que se creen su propia opinión, y que sea la fuerza de la opinión pública la que ponga y quite dirigentes y cambie el ritmo de la historia”.

3.- ¡Viva México!

Si esto fuera twitter y tuviera que resumir el Congreso en dos frases, utilizaría, por un lado la de una pintada en los aledaños del Palacio de Congresos ( “La verdad está ahí fuera, pero se esconde”) y otra pronunciada por la periodista mexicana Marcela Turati (“Donde se instala el silencio, se instala la muerte”). La reportera compartió mesa con otros dos profesionales de su país: Daniel Moreno (Animal Político) y Salvador Frausto (El Universal) y suyos fueron los momentos más interesantes (y al mismo tiempo, escalofriantes) de las jornadas. La historia que relató Moreno sobre Moisés Sánchez, un taxista de Veracruz, que se convirtió en improvisado informador de las deficiencias de su localidad, invirtiendo su sueldo en la elaboración del semanario La Unión y acabó secuestrado y asesinado, recordó el enorme trabajo que queda pendiente por la libertad de expresión y que va más allá de unos líderes políticos paseando tras un pancarta con el lema “Je suis … (pongan lo que quieran)” y puso en primer plano las condiciones en que algunos profesionales tienen que hacer su trabajo. Los tres coincidieron que, aunque desde el exterior, se piense que el gran enemigo de la prensa es el narcotráfico, la realidad apunta hacia el poder y los gobernantes. Su compromiso con el Periodismo (sí, en mayúsculas), aún a riesgo de perder la vida, debería ser un ejemplo, incluso para el plumilla que cubre las ruedas de prensa del ayuntamiento de su pueblo. Toda piedra hace pared.

4.- La veteranía es un grado

Posiblemente, el tema de la conversación estaba metido con calzador (no hay que olvidar que se trataba de un Congreso sobre Periodismo Digital), pero había que cumplir con uno de los colaboradores (OXFAM Intermon en este caso) y si ello justifica escuchar a Enric González y Soledad Gallego-Díaz bienvenido sea. Se habló de desigualdad y de cómo los medios han incorporado, recientemente, el tema a su agenda diaria, poniéndolo casi de moda. Pero ambos podrían disertar sobre el cultivo de la remolacha en Estonia que resultaría igual de interesante.

5.- Españoles por el mundo

“España es el país del NO”, así de rotundo se mostró el periodista Jacobo García. Suya fue, también, la gran aportación lingüística al Congreso popularizando la palabra “freelanceo”. El actual corresponsal en Colombia de la Associated Press, trazó un perfil muy visual y clarificador de las diferencias entre ser periodista aquí o en Latinoamérica. Pablo Gutiérrez (The Guardian) lo hizo extensible a su experiencia europea. Los argumentos de ambos fueron más allá de una mejor remuneración económica por el trabajo realizado (que no es asunto menor) y se centraban en aspectos como la integración en la redacción, el reconocimiento del trabajo bien hecho, la atención a cualquier iniciativa personal o el respeto profesional. Imagino que muchos de los estudiantes presentes ya habrán consultado tarifas de compañías aéreas de bajo coste.

6.- El futuro ya está aquí

Era uno de los momentos más esperados del Congreso. El turno del periodismo emprendedor y los nuevos proyectos. Hasta un total de diez iniciativas nuevas se presentaron. Hubo de todos los colores y sabores, algunas más asentadas y otras en estado embrionario, incluso el papel (muchas ganas de ver Ahora en los quioscos) tuvo su cuota de protagonismo. La ilusión fue la nota predominante. El tiempo y el público tendrán la última palabra para saber cuales cuajan, porque de la responsabilidad y el compromiso de los profesionales no se duda.

7.- José Cervera

La noche debió de confundir a más de uno y la primera sesión del segundo día del Congreso, se podía escuchar la respiración de los presentes. Justo premio para los que madrugamos fue que José Cervera regalara una de las ponencias del encuentro. Gran mérito teniendo en cuenta que el plato fuerte parecía reservado para el duelo al sol entre Ignacio Escolar y Pedro J. Ramírez, un vis a vis que acabó como una de esas reuniones de Avon y que hubiera irritado al Señor Lobo de Pulp Fiction.

Cervera es uno de esos maravillosos casos en los que internet, periodismo y ciencia casan a la perfección y parece que están de cañas y tapas todo el día. Fue un pionero en esto de los medios online, ha sido profesor de periodismo digital y escribe un blog en la web de RTVE, entre otras muchas cosas. Su disertación en torno a las diferencias entre lector y usuario puso patas arriba todo lo ocurrido el día anterior, porque nadie (ni siquiera Gideon Lichfield, de Quartz) había hecho hincapié en algo tan esencial como es la manera en que se recibe esa información digital de la que todos hablaban. Acertó cuando dijo que se siguen elaborando los contenidos de la misma manera que la prensa de papel lo ha hecho siempre, porque se tiene en la cabeza la figura del lector (solitario), cuando la realidad indica que es más probable que el usuario de ese medio se acerque a él desde otros dispositivos (móvil, tableta,…) que potencian su carácter social y participativo. Defendió la comunicación horizontal, de conexiones, relaciones, diálogo con los autores, frente a la especialización vertical y profunda que acaba convirtiendo a los profesionales en especialistas de nada. Uno puede estar de acuerdo más o menos con su teoría, pero lo que es innegable es que hacía falta que alguien (como hizo Arsenio Escolar el primer día) zarandeara al Palacio de Congresos. Y Cervera lo hizo con sabiduría y elegancia, la mejor manera de expulsar el sueño y el cansancio.

8.- El vídeo mató a la estrella de la televisión

A Alexandra García (The New York Times) tendrían que haberla escuchado los responsables del 90% de programas e informativos de la televisión española. No es que descubrieran ningún formato innovador o que su forma de grabar y editar supusiera una revolución audiovisual. No, simplemente, porque demostró que teniendo sentido común y no olvidando las reglas mínimas de la comunicación, el resultado es excelso. ¿Les suena eso de no contar con imágenes lo que ya se está narrando con palabras para no redundar en el mensaje? Sencillo, ¿no? ¿O lo de considerar que el vídeo es otro soporte para ejercer el periodismo y no sólo un complemento al modelo tradicional? Pues hay personas a las que aún es necesario recordárselo.

9.- El hombre tranquilo

Si John Ford resucitara y quisiera rodar una película ambientada en el poder financiero y el periodismo, seguro que le daba el papel protagonista a Santiago Carcar. Escucharle con esa parsimonia hipnotizante contar los desmanes económicos surgidos y sufridos en este país, siendo además un damnificado de ello, es una de las mejores lecciones de periodismo que se pudieron disfrutar en Huesca. Abstenerse fanáticos de las tertulias televisivas.

10.- Huescasen

Si algún día los alemanes nos invadieran, en Huesca se iban a encontrar con gran parte de su trabajo de reeducación ya hecho. Impecable organización, ubicación, amabilidad y, sobre todo, tremendo orden germánico para cumplir los horarios. Así da gusto. El 2016 más.

Bienvenidos a lugrant

El primer capítulo de Lou Grant se emitió el 20 de septiembre de 1977 en la CBS. Hace casi treinta y ocho años de eso. Resulta curioso comprobar como algunos pequeños detalles de aquel episodio siguen vigentes hoy en día.

Acompañando la estupenda sintonía de Patrick Williams, y salpicado por imágenes del reparto, íbamos viendo (mientras duraba la cabecera) el proceso de fabricación del papel destinado a la elaboración de periódicos. Que una vez impreso, su final fuera como falso suelo en una jaula para recoger las caquitas de un pájaro cualquiera es toda una metáfora de los tiempos actuales que vive la prensa escrita.

En ese mismo capítulo, el protagonista se acerca a una máquina expendedora de diarios para hacerse con un ejemplar de Los Ángeles Tribune, su posible nuevo destino laboral. Abre la compuerta y al comprobar que nadie le observa coge un periódico y se lo lleva sin pagar. Que finalmente, rectifique y saque unas monedas y lo abone es lo de menos. ¿A alguien le suena eso de los contenidos gratuitos porque sí?

Una vez Grant se hace con el puesto de jefe de la sección de local tiene que hacer frente a la negativa de la propietaria del periódico a publicar una información comprometedora sobre la policía. Lou no se calla y  hace frente al intento de censura aún jugándose su trabajo. Es una ficción, sí, pero las presiones a las que tienen que hacer frente los profesionales son absolutamente reales.

lugrant no es Lou Grant, pero sí nace para intentar dignificar un oficio al que le han caído hostias por todos los lados. Ahora que algunos pierden la cabeza hablando de Nuevo Periodismo en este país, como si todo se acabara de descubrir, yo prefiero recordar que no hay nuevo o viejo periodismo, sino bueno y malo, y ni la edad ni el soporte tienen nada que ver. Bienvenidos.